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Reflexiones para Crecimiento Espiritual

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Hoy me declaro una Mujer Virtuosa

  • Yusmar de Araujo
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Actualmente vivimos en un mundo lleno de exigencias que una mujer debe cumplir en todos los ámbitos de su vida: en el hogar, en el trabajo y en la sociedad en general. Es bastante frecuente que, al tener tantas responsabilidades sobre nuestros hombros, nos sintamos agobiadas pues consideramos que el tiempo no nos alcanza, o terminamos tan agotadas que descuidamos algunos aspectos esenciales en nuestras vidas.

Mi anhelo ha sido servirle al Señor Jesucristo y, por supuesto, al llegar a sus caminos Él me mostró cómo debía ser una mujer virtuosa, conforme al corazón de Dios. Al leer Proverbios capítulo 31:10-31 me sorprendí y me pregunté ¿Podré ser yo una mujer virtuosa? ¿Lograré realizar todo lo que hace esta mujer de la Biblia?

Ante tales preguntas confieso que sentí mucho temor y comencé a alejarme de lo más frágil e importante para todo cristiano: la comunión con el Señor Jesucristo. Intenté en mis fuerzas humanas lograr ser esa mujer, siendo inútiles las miles de actividades que realizaba, pues siempre sentía que hacía algo mal o que mi esposo, mis jefes o la sociedad no valoraban ni se daban cuenta de mis esfuerzos. Me sentí frustrada, desanimada, el temor a fallar me paralizaba y ocasionaba múltiples problemas en mi vida. Sentí que jamás podría lograrlo.

Amiga, compañera y hermana, hoy Dios trae un mensaje para ti. Así como una vez me dijo a mí, hoy estas palabras van dirigidas a ti y te dice que te ama, que no temas, que nosotras poseemos en nuestra genética todas las cualidades de la mujer virtuosa, como por ejemplo la generosidad, la confianza, la capacidad de organización, la capacidad de ser administradora de nuestro hogar, el ingenio y la voluntad de emprender nuevos proyectos, la alegría, la prudencia, la capacidad de ser amadas por nuestras familias, la laboriosidad, el don de servir, pues somos hechura suya; sin embargo debemos tomar en cuenta  dos aspectos muy importantes.

El primero de ellos es: no temer. Sí puedes lograrlo. A veces ante el miedo, temor o circunstancia difícil el ser humano tiende a paralizarse, inmovilizarse y no hacer nada, quizás ante tantas actividades que debes realizar en tu hogar o en tu trabajo, dejas de hacer las cosas con amor, dejas de ver que Dios te bendijo con un hogar hermoso, dejas de darte cuenta que tú eres importante para Dios y para tu familia, dejas de darle prioridad a lo que merece ser prioritario en tu vida; sin embargo, en Isaías 41:10 el Señor nos da esta hermosa promesa “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”, por lo que insisto amada hermana, si tú crees en el poderoso Rey de Reyes y Señor de Señores y en sus promesas llegarás, tomada de su mano, a sentirte y verte como la virtuosa mujer que sé que eres y declaro que eres.

El segundo punto es la oración. Nunca debes estar demasiado ocupada como para no orar. Pidamos en oración a nuestro Padre Celestial dirección para que nos guíe en las actividades diarias del hogar, del empleo y de nuestro servicio al Señor, para cumplir eficazmente con nuestras obligaciones, que ordene nuestro día, que dirija nuestros pasos y que nos ayude a no desviarnos nunca de buscar primeramente su comunión. Proverbios 16:3 nos dice “Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito”. (NTV).

Por último, quiero animarte a ver cada día la misericordia de Dios por tu ventana, a darte cuenta que tienes la capacidad de ser mejor cada día, de amar, proteger, cuidar, guiar y trabajar para tu familia, tu prójimo, tus hermanos y tu iglesia, caminando de la mano de Dios, fijando tus ojos en la meta, en el amor de nuestro Señor Jesucristo.