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Reflexiones para Crecimiento Espiritual

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Hoy declaro que las circunstancias de la vida NO me alejarán de la bendición

  • Berlitz Casanova
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Las circunstancias, los problemas, las enfermedades, las preocupaciones y los quehaceres de la vida, tienen como objetivo alejarnos del propósito de Dios. Con astucia el enemigo hace lo que está a su alcance: te engaña, te confunde, te distrae, para que dejes de mirar tu meta como hombre o mujer, como esposo o esposa, como hijo o hija y como siervo o sierva de Dios. Si fijas tu mirada en todo lo que ocurre a tu alrededor, logrará alejarte de las bendiciones que Dios tiene para tu vida.

La Biblia nos habla de Josué y de cómo la circunstancia de la muerte de su líder Moisés hizo que se sumiera en la tristeza y el dolor y quedara sin ánimos de avanzar, alejándose momentáneamente del propósito de Dios; pero también nos cuenta de cómo Dios insistió en concretar sus planes y le dijo a Josué que avanzara porque todavía no había terminado su plan. Dios es un Dios de planes y de propósitos. Cada uno de nosotros tiene un propósito que nos está moviendo hacia delante. Dios quiere que avancemos, más allá de las circunstancias, de los momentos difíciles, de las puertas que se cierran. Dios le dijo a Josué que se levantara y pasara el Jordán y con esta orden el Señor le estaba indicando que el sitio donde había llegado era apenas el límite de la tierra que le había prometido pero que todavía había más: ahora era momento de levantarse y tomar posesión de la promesa.

Dios tiene cosas mayores, poderosas, para cada uno de nosotros. El Señor nos dice que todavía no ha completado todo lo que tiene para tu vida, tu ministerio, tu casa y todo aquello para lo cual te ha salvado y transformado. ¡Es el tiempo de ponernos en marcha otra vez!

Si pones tu mente en las preocupaciones, en las circunstancias, en cuidar y proveer todo lo necesario con tu propio esfuerzo, cuando lleguen las tormentas de la vida desviarás la mirada de lo importante o te olvidarás de buscar ayuda en Dios o dejarás de ir a su Presencia. 

Muchos miran al sistema de este mundo como la fuente de la cual vendrá la solución que necesitan y no confían en el poder de Jesucristo. Se dejan guiar por lo que sus ojos ven y lo único que logran es caer en el engaño de Satanás. Terminan esclavos, atados al trabajo, a la salud, a la economía, a las circunstancias y por años no pueden salir, ni hacer realidad sus sueños, porque tienen que depender de las circunstancias, depender de lo que los mantiene atados al mundo. El apóstol Pablo les dijo a los romanos: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? y más adelante les dijo, y nos dice hoy Dios en su palabra: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Pongamos nuestra mirada en JESÚS, autor y consumador de la fe, y determinemos con todo nuestro corazón CAMBIAR de actitud frente a los problemas, no desviemos el enfoque y “seamos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. ¡Dios te bendiga y te ayude en todo!